
Para mí "estar enamorado" no es un sentimiento, sino una pasión.
De pasión dice el Diccionario de la Real Academia:
1. Acción de padecer M
2. Lo contrario a la acción M
3. Estado pasivo en el sujeto (?)
4. Perturbación o afecto desordenado del ánimo.
Que la pasión es perturbadora, no tengo -personalmente- ninguna duda.. ¡Atención!: esto
no quiere decir desagradable.
De hecho, para mí -todavía por lo menos- enamorarme de personas y objetos es una de
las cosas más bellas que me suceden...
Te diría que amo mis pasiones, en especial cuando me doy cuenta de que no las necesito,
ni las quiero conmigo en forma permanente. Simplemente, me alegra contactarme cada vez
con mi capacidad de enamorarme.
Me encuentro todos los días con aquellos que temen a sus pasiones, que se asustan tanto
del desorden implícito que jamás se permiten enamorarse y, mucho menos, odiar
apasionadamente.
En la otra punta, conozco a quienes sólo pueden sentir desde sus efímeras pasiones,
porque lo que temen es la profundidad del sentimiento. Se vinculan apasionadamente y
pocos días o meses después, se quejan de que su relación ya no es la de antes. Y la
abandonan desvalorizándola... porque la pasión terminó.
Ultimamente creo que este personaje, "el apasionado", tiende a proliferar en nuestra
sociedad. Todo sucede como si, en el mundo en que vivimos, algunos no encontrasen un
sentido claro para sus vidas, escapando con el uso de drogas y estupefacientes hacia
supuestos placenteros universos...
Pues bien, se puede ser adicto a drogas externas como la marihuana, la cocaína, los
ansiolíticos, las aspirinas, los hidratos de carbono (como los obesos), la nicotina o el
alcohol. Y también se puede, creo yo, ser adicto a drogas endógenas.
En situaciones de peligro o de gran tensión, el organismo libera una gran cantidad de un
poderoso estimulante. Esta sustancia producida en el gigantesco laboratorio del cuerpo en
las glándulas suprarrenales, prepara al cuerpo para la acción: es la ADRENALINA.
A diario, veo en mi consultorio verdaderos adictos a la adrenalina. Estos individuos no
pueden disfrutar nada que no suceda en medio de una situación límite. Viven su vida en el
filo de la navaja; permanentemente producen y mantienen a su alrededor hechos extremos
para poder vivenciarlos con intensidad.
No necesito aclararte que, como todas las adicciones, ésta también es peligrosa y aunque
no lo creas, puede ser mortal (infarto de miocardio, perforación de úlcera gástrica, asma,
colitis ulcerosa, etc.). De paso te confieso que, para mí, esta es la etiología de muchos
hipertiroidismos: adicción al efecto de la hormona tiroidea.
Como verás, a veces, el médico que fui me invade. Volvamos.
Si Yo pudiera elegir cómo sentir a las personas a mi alrededor, elegiría enamorarme con
toda la intensidad de la que soy capaz.
Elegiría que mientras esa pasión disminuye, debajo de ella creciera el sentimiento.
Elegiría que ni yo ni el otro nos asustáramos de la desaparición de la pasión, y
supiésemos enfrentarnos con el cambio de intensidad por profundidad.
Elegiría que ese sentimiento fuera amor y no sólo querer.
Y, finalmente, elegiría que se diera la posibilidad de reenamorarme, de vez en cuando,
de esa persona que amo.
Fragmento de: Cartas para Claudia - Jorge Bucay
Creo este tipo de pasiones son destructivas, ya que no solo lastimamos nuestro cuerpo con gastritis y ulceras, sino destruimos nuestras relaciones, nuestra vida y nuestro futuro.
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