Eres hijo de Dios. Que juegues a ser pequeño no sirve al mundo, nada hay de iluminado en encogerte para que otros no se sientan inseguros con tu presencia. Todo fuimos hechos para brillar, como brillan los niños. Nacimos para manifestar la gloria de Dios que llevamos dentro. Esa gloria no esta solo en algunos de nosotros, esta en todos. Y al dejar brillar nuestra propia luz inconcientemente damos permiso a otros ha hacerlo también. Al liberarnos de nuestro miedo, nuestra presencia libera automáticamente a otros.Marianne Williamson
en su libro: volver al amor
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada